Y me llamó la atención, no por el libro en sí ni su autor (que, sin conocerlos, no me interesan hasta que me demuestren lo contrario) sino porque me recordó a Borges y su deseo de hacer un libro con una sola palabra y la búsqueda de la palabra primordial.
Y me pareció genial, un libro de una sola palabra.
En la tapa: Jesús, ¿quién fue el hombre que cambió el mundo?
Mi tiempo, amigo Don Natalio, no es oro como el de los abogados. Por eso -y aún a riesgo de ser pesado- quiero observar algo. Yo, que soy bastante "captable", fui introducido en la Iglesia de un modo algo bautismal y violento, sin que nadie me consultase, a las pocas horas de nacer. No solo no lo lamento sino que lo agradezco. Desde que tuve uso de razón comprendí que, una vez dentro de la Iglesia, a uno no le quedaban más que dos opciones: o salirse o dejarse repescar -capturar, captar- voluntariamente cuantas veces sea razonable. A los dieciocho años un cura me dijo que hacían falta curas y -como soy fácilmente capturable- me captó inmediata y fácilmente -intraeclesialmente- para el sacerdocio. Debo decir que no fue una captura violenta -como la bautismal- sino mucho más violenta como la de un flechazo. Para entonces había intentado captarme un montón de gente -drogadictos, homosexuales, algunas chicas que seguramente no estaban bien de la cabeza o de la vista y algún amable fraile- pero no hubo flechazo y salí cura diez años después bastante enamorada y voluntariamente. Repescado intraeclesialmente para el sacerdocio la intraeclesial repesca para el Opus Dei no tuvo ni la violencia esa bautismal ni la otra del flechazo: fue la violencia indescriptible de un amigo que te invita a su casa la que me captó cuando comprobé que era una casa que podía ser la mía. Desde ese momento me convertí en un ser sumamente capturable razón por la cual siempre voy donde me manda mi obispo. Claro que a veces me meto donde no me llaman. Pero en su blog y en esto de hablar del Opus Dei y de mi vocación he entrado porque usted me ha llamado a gritos. Así que debo darle las gracias y pido a Dios que no se arrepienta usted de haberme pescado para su blog y su amistad. ¡Gracias!
El TALLER PERMANENTE DE CANTO GREGORIANO, creado y dirigido desde hace diez años por Claudio Morla, retoma sus actividades. Está dirigido a todos los interesados en el canto litúrgico medieval, en su práctica coral y solista, y en su contexto: historia, latín, liturgia, fuentes documentales, y otros temas relacionados. Sus integrantes desean hacer llegar el mensaje espiritual y artístico de este formidable legado medieval a la gente de nuestro tiempo y lugar. Está abierta la inscripción para este año 2010. Funcionará desde el 3 de marzo, los miércoles de 20 a 22, en dependencias de la Basílica Nuestra Señora del Socorro, Juncal 876 (esquina Suipacha).
Aunque conozco excelentes personas que lo integran tengo diferencias "estructurales", por decirlo de algún modo.
No obstante, les suelo reconocer algunos modos de manejarse en la vida en general.
En particular me resulta genial el modo que tienen para solucionar problemas que la vida espiritual presenta a cada paso. Realmente los admiro como "solucionadores de problemas de la vida espiritual".
Una vez, charlando con uno (que me quería capturar, je je.....) me dice:
¿Vas a misa todos los días?
No, le digo. Viste como es la vida laboral en el centro.....
Pinta muy aburrida la última temporada (de la original, claro, la nuestra por desgracia no da respiro). Es notable como fue decreciendo una serie que pintaba para muchísimo más.
Los guionistas parecen haberse "perdido" en la historia.
Espero que en unos meses pueda decir que estaba equivocado...